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Paraje de Las Ollas en Cuacos de Yuste, Cáceres

Las Ollas





La comarca cacereña de La Vera es dividida de norte a sur por un gran número de gargantas que la cruzan bajando de las faldas de la Sierra de Gredos. Muy próximo a Cuacos de Yuste la llamada Garganta de Cascarones nos ofrece un paraje labrado por la fuerza del agua durante milenios, y lo mejor es que la proximidad a la población y su accesibilidad lo hacen ideal para realizar una rápida visita si estás por la zona; merece la pena perder una hora para conocer el Paraje de Las Ollas.

Detalle de Las Ollas

Garganta de Cascarones


Llegar hasta este enclave natural es muy fácil, lo podemos realizar a pié desde el pueblo, en coche o como queramos, porque hay una carretera de acceso en muy buen estado, ya que el cementerio municipal está justo al lado. Una vez llegados al punto de acceso de Las Ollas donde encontramos un cartel informativo, solo nos separan unos metros de una escalera de madera que conduce hasta una plataforma, permitiendo contemplar Las Ollas de forma segura. Lamentablemente no hay acceso para personas con movilidad reducida seguramente porque sería inviable haber realizado una rampa, optando por las escaleras.


Detalle de una Marmita de Gigante

Cartel informativo junto a Las Ollas



Las Ollas realmente son una serie de cascadas y rápidos donde el agua ha excavado en la roca durante milenios el canal por donde fluye y unas grandes oquedades llamadas Marmitas de Gigantes por la fuerza de las piedras que arrastra el caudal.

Escalera y plataforma de observación de Las Ollas, vista desde la otra orilla.



De forma alternativa podemos subir de nuevo por las escaleras y cruzar a la otra orilla de la garganta Cascarones por el puente restaurado que encontramos aguas arriba, a apenas 100 metros por el camino que pasa junto a la cercana depuradora. Nada más pasar este puente sale un sendero a la derecha por el cual podemos acercarnos a Las Ollas y poder contemplarlas desde otro punto de vista aunque, eso sí, sin la seguridad que nos brinda la barandilla de la pasarela de enfrente.
Ya solo nos queda realizar una visita obligada a Cuacos de Yuste y perdernos por sus callejuelas y todo su entorno plagado de historia.

Busto del Emperador Carlos I en la plaza de Juan de Austria

Plaza de Juan de Austria

Monumento al emperador en Cuacos de Yuste




El cementerio Alemán de Cuacos de Yuste

 

Cementerio Militar Alemán en Cuacos de Yuste

En el termino municipal de Cuacos de Yuste, provincia de Cáceres, en la carretera EX-391 que une dicha localidad con Garganta la Olla pasando por el Real Monasterio de San Jerónimo de Yuste, encontramos un camposanto donde se honra la memoria de 180 soldados alemanes caídos en territorio español durante la Primera y Segunda Guerra Mundial. 

Como anécdota puedo contar que la primera vez que pasé por aquí (hace ya bastantes años siendo prácticamente un niño) subiendo a Garganta la Olla, vi el cartel a la entrada del cementerio que reza "Cementerio Militar Alemán" y no se por que razón pensé que seria un cementerio de la época de Carlos I que contenía los restos de militares del imperio germánico que quisieron ser enterrados cerca de su emperador. Nada mas lejos de la realidad. En aquellos años en los que Internet era todavía un proyecto científico en pleno desarrollo no había un acceso tan directo a la información como hoy en día, y por tanto durante algun tiempo mantuve esa idea en mi cabeza, hasta que leí un articulo en una revista que me saco de mi ignorancia; los enterramientos de este cementerio son del siglo XX.







Los 180 cuerpos que aquí yacen son de soldados caídos en territorio español durante los dos grandes conflictos bélicos del pasado siglo, 26 de la Primera Guerra Mundial y 154 de la Segunda. Principalmente eran tripulantes de submarinos hundidos en aguas jurisdiccionales españolas y pilotos de la Luftwaffe (fuerza aérea alemana) cuyos cuerpos llegaron en su mayoría flotando hasta nuestras costas o sencillamente fallecieron en algún hospital de nuestro territorio a causa de las heridas de guerra. 



La historia de este cementerio se inicia en 1919 cuando se funda la Organización Alemana para la Conservación de Cementerios de los Caidos de Guerra, sociedad creada para la conservación de cementerios de guerra alemanes fuera de las fronteras germánicas. Dicha organización ha financiado mas de 800 cementerios por toda Europa y África con un total de dos millones de tumbas, encargándose tambien de su mantenimiento. Teniendo en cuenta la historia bélica de Alemania sobre todo en la primera mitad del siglo XX es lógico que existan este tipo de fundaciones para que la memoria de los caídos en combate no desaparezca sea cual sea su bando. Este emplazamiento fue elegido debido a su proximidad con el sitio historio de San Jerónimo de Yuste y por el incomparable marco de estas montañas. Las obras de este camposanto Alemán en Cuacos de Yuste comenzaron en 1980 siendo inaugurado tres años después tras reunir los restos identificados y repartidos por varios cementerios españoles. En algunos casos no se pudo recuperar los huesos de algunos soldados, reflejándose esto en las inscripciones de sus tumbas con el añadido i.m (in memoriam). También hay ocho tumbas con soldados de los cuales se desconoce su identidad. Fijándonos en las inscripciones de las sencillas cruces vemos que prácticamente todos los militares que aquí descansan eran personas jóvenes. 


Soldado desconocido

El olivo es el árbol que podemos encontrar en este cementerio


Actualmente este lugar de memoria y recogimiento esta abierto al publico en general. Son muchos los curiosos que visitan este recinto que nos recuerda que en cualquier guerra no hay vencedores, solo vencidos, ya que al fin de cuentas estos soldados son personas que murieron lejos de sus casas y  familias por causas bélicas que posiblemente no comprendiesen en profundidad. 
Y como curiosidad tambien son muchos los que buscan en este cementerio una tumba cuya inscripción reza "Paul Newman" un soldado fallecido en la Segunda Guerra Mundial que comparte nombre con el famoso actor americano. 


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Monasterio de San Jerónimo de Yuste, última morada del emperador Carlos I de España


Busto del Emperador en su palacio de Yuste


Cuando el emperador Carlos I de España y V del Sacro Imperio Germánico, nieto de nuestros Reyes Católicos e hijo de la reina Juana I de Castilla y Felipe I de Castilla "El Hermoso", se sintió agotado tanto física como animicamente allá por el año 1555 por llevar sobre sus espaldas el peso de la corona de medio mundo, decidió abdicar en favor de sus hijos Felipe (Felipe II) para el gobierno de España y Fernando (Fernando I de Habsburgo)  para el control del Imperio Germánico. Y como lugar de retiro hasta llegado el momento de rendir cuentas al altísimo eligió un pequeño monasterio en una remota región de la península ibérica lejos del bullicio de grandes ciudades y cortes. La región elegida era La Vera, al noreste de la actual provincia de Cáceres y el monasterio San Jerónimo de Yuste, muy cerca de la localidad de Cuacos de Yuste.


Entrada a la iglesia del monasterio


La llegada del emperador supuso un cambio radical en la vida sencilla y contemplativa de los mas de 30  monjes Jerónimos que habitaban en este cenobio a los pies de la Sierra de Gredos, ya que se dio orden de construir una ampliación palaciega adosada al mismo monasterio para que Carlos I pudiese vivir en el y ademas alojar a las mas de 60 personas que componían la corte del monarca, aunque posteriormente a la mayoría se les alojó en los pueblos de alrededor. El nuevo edificio constaba de dos plantas que no se comunican directamente entre si. Los aposentos del emperador de la planta superior tenían conexión directa con la iglesia facilitando el acceso para que Carlos I pudiese seguir los oficios religiosos acostado en su litera, ya que padecía del mal de gota y a veces casi no podía incorporarse. El 3 de febrero de 1557 el emperador llego a Yuste para no salir jamas en vida.

Entrada principal al palacio con la rampa vieja de acceso a la planta superior

Arcos de la rampa de acceso


Cuentan que la vida de Carlos I en Yuste fue bastante austera, dentro de lo que cabe esperar de quien había sido un emperador soberano de medio mundo. Su principal ocupación desde luego fue preparar su alma a la espera de su ultimo suspiro, pero tambien dicen que no escatimó en copiosas comidas, perdición de su mala salud que empeoraba sin remedio. También recibía bastantes visitas y mantenía correspondencia continua con su hijo Felipe II.  

El fatal desenlace tuvo lugar el 21 de septiembre de 1558, apenas un año y medio después de su llegada al monasterio. La causa de la muerte fue por paludismo. Como curiosidad, el responsable indirecto del fallecimiento del emperador fue el genial ingeniero italiano Juanelo Turriano, constructor entre otras muchas maravillas del celebre "Artificio de Juanelo" en la ciudad de Toledo, un mecanismo con precisión de relojería que permitía subir agua desde el río Tajo hasta el edificio del Alcázar salvando eficazmente 100 metros de desnivel. Juanelo Turriano llegó a Yuste junto con la corte del emperador ya que era su relojero oficial. Por orden de Carlos I Turriano construyó estanques con mecanismos de relojería en los jardines del palacio para el riego de los jardines y huertos, sin embargo, estos no funcionaban correctamente y provocaban el estancamiento de las aguas, lo que dio lugar a la proliferación de mosquitos con la consiguiente propagación de enfermedades infecciosas como el paludismo. Sobre el gran ingeniero y constructor Juanelo Turriano hablaremos en otra entrada de Senderos y Veredas.

A la muerte del emperador su testamento reflejaba el deseo de reposar en una cripta bajo la iglesia en el mismo monasterio, justo debajo del altar mayor; sin embargo al no estar esta construida todavía fue enterrado de forma provisional tras dicho altar mayor siendo posteriormente trasladados en 1573 sus restos al Panteón Real del Monasterio de San Lorenzo del Escorial por expreso deseo de su hijo Felipe II, donde reposan hoy en día. Como curiosidad, en la cripta donde deseaba ser enterrado el emperador, que actualmente se puede visitar, contemplamos el que tradicionalmente se dice fue el féretro que albergó el cuerpo de Carlos I de España y V de Alemania tras su muerte en Yuste.


Cripta. A la izquierda, debajo de la cruz, se observa el hueco donde reposaría el cadáver del emperador justo bajo el altar mayor 

Féretro el cual se dice que es el original donde se deposito el cuerpo del emperador 

 «El Escorial, momia del emperador Carlos V, copiada del natural», en la revista española La Ilustración Española y Americana. Autor Martín Rico (1833-1908) Fuente de la imagen: Wikipedia 
Imagen de Dominio Público


El actual monasterio con propiedad de Patrimonio Nacional desde el año 2004 no es el original de tiempos del emperador. Las primeras referencias de este edificio datan del año 1402. Con la llegada de Carlos I se amplia considerablemente para albergar a este y a su séquito. Tras la muerte del monarca su hijo Felipe II promulga una célula por la cual ordena la conservación de las estancias construidas por su padre. En 1809 parte del conjunto fue incendiado y destruido por las tropas napoleónicas en la Guerra de la Independencia y posteriormente con la Desamortización de Mendizabal fue puesto en subasta pública y abandonado por la orden de los Jerónimos que lo habitaban entrando en una fase de ruina y expolio para aprovechar gran parte de sus piedras para nuevas construcciones. No fue hasta 1942 cuando se aprobó un proyecto para la recuperación y reconstrucción fiel del monasterio en ruinas volviendo a pasar a manos de la Orden Jerónima en 1958 y abriéndose al publico un año después. En el año 2007 el conjunto monumental del Monasterio de San Jerónimo de Yuste se le concedió el sello de Patrimonio Europeo. En la actualidad ya no es la Orden de los Jerónimos quien habita en las estancias monacales, siendo monjes Paulinos los que actualmente viven aquí.

Jardines del palacio tras los arcos


Sobre el conjunto arquitectónico del edificio; llaman la atención las dos zonas claramente delimitadas, el monasterio en si y la casa-palacio que mandó construir el emperador. Destaca la austeridad de todo el edificio del palacio construido en ladrillo y sin casi ornamentación. La gran rampa que conduce a la puerta principal del edificio superior fue ingeniada para facilitar el acceso con la litera que usaban los criados para transportar al emperador los días en que la gota no le permitía desplazarse por su propio pie. Son cuatro las estancias que se pueden visitar hoy en día en esta parte del palacio, incluyendo el "cuarto real" donde falleció Carlos I decorado tal cual estaba la noche en la que murió. La parte de abajo actualmente son dependencias privadas pero en su día se ideo como "Palacio de Invierno" aunque el emperador prefería vivir en la planta superior, ya que esta mucho mejor iluminada y cuenta con espectaculares vistas desde sus terrazas y galerías. También los jardines están abiertos al público aunque por desgracia los estanques diseñados por Juanelo Turriano se han perdido para siempre. Del monasterio es accesible al publico la iglesia gótica con el famoso retablo que contiene la copia del oleo de Tiziano "La Gloria" (el original está en el Museo del Prado) , la cripta y dos salas con exposiciones permanentes de objetos de la época. A destacar tambien los dos claustros existentes, el Claustro Gótico del siglo XV y el Claustro Nuevo o Renacentista ya construido en el siglo XVI.


Claustro Gótico. Observese la austeridad de sus columnas

Fuente en el centro del Claustro Gótico atribuida a Juanelo Turriano

Claustro Nuevo o Renacentista

Detalle en el Claustro Renacentista

Columnas labradas en el claustro Renacentista

También hay que destacar que este sencillo edificio monacal es fuente de inspiración para Felipe II cuando planificó su monumental Monasterio de San Lorenzo del Escorial, tomando algunas ideas de su padre pero magnificadas para su faraonica obra en la sierra madrileña; un monasterio, un palacio bastante austero para lo que debería corresponder a un soberano dueño y señor de medio mundo, un panteón real bajo el altar mayor de la basílica, amplios jardines alrededor y construido en un entorno privilegiado.


RECOMENDACIONES PARA VISITAR SAN JERÓNIMO DE YUSTE

El Monasterio de San Jerónimo de Yuste se encuentra enclavado en un relajante paraje de la cacereña comarca de La Vera. Hablar de este monasterio es hablar tambien de Cuacos de Yuste, población aledaña vinculada totalmente al empuje histórico que representa el lugar de retiro del emperador. En Cuacos de Yuste ( en 1960 cambió legalmente su nombre de Cuacos de la Vera a Cuacos de Yuste) encontramos una amplia oferta de alojamiento y restauración. Es recomendable perderse por las calles de este pueblo verato para empaparse de la esencia de esta región. 


Casa verata tradicional en Cuacos de Yuste


En Cuacos tambien se puede ver la que fue vivienda de Juan de Austria, hijo bastardo del emperador y brillante militar conocido por otorgar a la armada española la victoria de Lepanto entre otras hazañas. 

Para llegar al Monasterio desde Cuacos tomaremos la carretera EX 391 en dirección a la localidad de Garganta la Olla. En el cruce podemos admirar el monumento erigido al emperador. Ascendiendo por esta escueta carretera de montaña pasaremos junto al Cementerio Militar Alemán del cual hablaremos en otra entrada de Senderos y Veredas, y un poco mas adelante veremos ya el sobrio e imponente perfil del Monasterio de Yuste. Para conocer precios, horarios de las visitas y otros detalles es interesante visitar la web de Patrimonio Nacional

Si disponemos de tiempo suficiente tras la visita al monasterio es recomendable continuar por esta carretera hasta la localidad de Garganta la Olla, un pueblo verato que no te dejará indiferente. Aunque realmente, conocer cualquier pueblo de esta comarca de Cáceres ya de por si es una experiencia única, empapada de historia y cultura. En esta zona se conservan tradiciones ancestrales que han pasado de generación en generación sin casi verse alteradas. Y por supuesto, es imprescindible conocer sus delicias gastronómicas dignas de un rey. 

Solo recorriendo la comarca de La Vera podrás comprender porque Carlos I, poderoso emperador del mundo conocido, quiso acabar sus días aquí.     





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