Senderismo; La Senda de las Viejas Piedras, Sierra de San Vicente (Toledo)


Sierra de San Vicente



Puedes descargar el track al final de la entrada


La Sierra de San Vicente, al norte de la provincia de Toledo, conserva todavía algunos importantes  restos de su pasado, cuando contaba con más recursos hidrológicos que ahora y sus laderas eran explotadas por monjes Carmelitas y otros propietarios. La Senda de las Viejas Piedras enlaza en algo más de 10 km por parajes de impresión varios enclaves que en su día tuvieron una importancia capital y de los cuales apenas quedan algunas interesantes piedras cubiertas de musgo. Esta ruta la defino como de dificultad moderada debido al ascenso al Cerro de San Vicente que puede llegar ase complicado por su corta pero fuerte pendiente. El resto de la ruta es un agradable paseo de montaña. Recomendada para realizarla en primavera u otoño. El invierno tambien es una buena época para recorrerla.  

La ruta comienza en el paraje conocido como El Pielago, avanzando por una pista de servicio del tendido eléctrico que nos lleva en dirección oeste. No tardaremos mucho en descubrir a unos 50 metros mirando a nuestra izquierda bajo la arboleda lo que parece un muro de piedra, pero realmente es la pared de una balsa de agua abandonada que alimentaba a tres molinos harineros ahora en ruinas. Hacia esa balsa dirigiremos nuestros pasos, bajando después por la antigua acequia fácilmente identificable entre los árboles hasta llegar a los molinos o más bien, lo que queda de ellos.


Molinos del Piélago

Tras recorrer estas viejas ruinas volveremos sobre nuestros pasos para regresar al Piélago y tomar un sendero justo al otro lado de la carretera, la cual seguiremos de forma paralela  hasta que lleguemos a un cercado metálico que nos obliga a girar a nuestra derecha y comenzar a ascender una moderada pendiente que conduce hasta el llamado Lomo Lucia, una elevación a 1227 msnm y la cual si no estamos atentos podremos pasarnos de largo. Continuaremos avanzando por el sendero siempre dejando la alambrada a nuestra izquierda. Cuando esta valla se desvíe tambien a la izquierda, deberemos seguirla por un camino claramente marcado pasando por dos cancelas que podemos abrir para continuar, dejándolas cerradas tras nuestro paso. Un poco mas adelante al llegar a una explanada con una bifurcación continuaremos unos metros por el camino de nuestra izquierda (seguimos paralelos a la valla) hasta que sobre unos 50 metros nos desviamos a nuestra derecha campo a través para intentar localizar los restos de un pozo de nieve, una construcción subterránea que permitía conservar nieve acumulada durante el invierno para venderla en los meses mas cálidos como hielo. Estas ruinas estaban hace un tiempo debidamente señalizadas, sin embargo, el vandalismo se ha cebado con estos paneles indicativos y los organismos competentes no los han repuesto.

Pozo de nieve 



Ahora toca volver sobre nuestros pasos buscando de nuevo la bifurcación que hemos dejado atrás, para tomar una senda que nos lleva por una pendiente ascendente bastante pronunciada al Monte de Venus, como tambien se conocía en la antigüedad al actual Cerro de San Vicente. Nuestro siguiente objetivo son las ruinas de la Ermita de los Santos Mártires de Talavera y el Castillo de San Vicente, medio kilómetro mas allá. Sobre estas viejas piedras ya hemos hablado en sendas entradas de este blog y han sido protagonistas de algunos de los vídeos del canal de YouTube de Senderos y Veredas. En la explanada que tenemos que atravesar para llegar desde las ruinas de la ermita hasta el castillo hubo hace siglos una abadía de la cual apenas se distinguen algunos restos de sus muros, muy dificilmente identificables. La Abadía del Piélago, como era conocida, fue fundada sobre el siglo XII. 

Ermita de los Santos Mártires; entrada a la cueva

Castillo de San Vicente


Algunos restos del Castillo de San Vicente

Cimitarra árabe graba en una roca; Castillo de San Vicente



Regresamos de nuevo por el mismo camino hasta la bifurcación que hemos tomado al subir por el sendero, pero no bajamos por el, sino que continuamos en dirección norte para conocer los restos del Convento del Piélago, parcialmente recuperado pero no visitable. Y tras haberle conocido, volvemos por el mismo camino hasta la carretera para buscar un camino forestal que nos conduce a varios enclaves de interés en estas montañas. Nosotros le seguimos, aunque rápidamente nos desviamos a la izquierda por un sendero que aparentemente no conduce a ninguna parte, pero lleva hasta un segundo pozo de nieve algo mejor conservado que el que hemos visto anteriormente. Imprescindible visitar su parte posterior.




Convento del Piélago


Volvemos a salir al camino y continuamos por el. En un par de kilómetros y justo antes de llegar a un muro donde un cartel reza "Al Campamento 1,5 km" podemos descubrir una fuente de cemento, mas bien abrevadero para ganado, que realmente es el nacimiento del río Guadyerbas, un importante afluente del Tietar. El lugar se llama Fuente Mingorria. Ahora continuamos siguiendo las indicaciones del cartel que hemos visto anteriormente en busca del Campamento Juvenil del Piélago, pero antes nos volvemos a desviar siguiendo las indicaciones de otro cartel rustico que nos señala la ubicación del Roble Grande, un árbol singular de estos bosques. Una vez le hemos conocido, regresamos por el mismo camino hacia el campamento y damos fin a esta senda.


Fuente Mingorria


Roble Grande



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